No vendemos un libro. Vendemos un objeto cosido a mano, pensado para abrirse mil veces sin rendirse. Esto es lo que hay detrás.
Todos mis libros y libretas se hacen con papel bond capuchino de 75 gr. reciclado, que tiene un grosor y comportamiento similar a un bond de 80-85 gr y aporta su tono cálido y textura.

La guarda
Cada ejemplar lleva su sello dentro, no solo fuera. El detalle no se enseña en la cubierta, se descubre al abrirlo.

El lomo
Por fuera, el canto lleva su propio diseño — no es un añadido, es parte del libro desde que se monta el bloque.
Apertura salvaje
Se abre del todo, en cualquier página, y se queda quieto donde lo dejas. No se suelta el bloque ni se resiente el lomo.

El corazón del lomo
Aquí es donde nace la resistencia. Gasa, hilo y unas muescas que hacen su trabajo — el cómo exacto se queda en el taller.

El interior
El papel y la maquetación se eligen para que el libro se sienta tan cuidado por dentro como por fuera.
Antes de montar
La cubierta se imprime en una única hoja de papel capuchino y recibe dos capas de barniz que oscurece el tono y aporta brillo a las partes entintadas. Esta cubierta es para una libreta de la serie históricas, dedicada al acorazado Yamato.
Preparación de la cubierta
La cubierta se recorta y se traza por el reverso para ubicar correctamente las tapas y la lomera. No uso plantillas de ningún tipo.

Un bloque reutilizado
Para esta libreta voy a usar un antiguo bloque ya armado de una de mis libretas de lomo flexible, ya descatalogadas. Para respetar el número de páginas, conservé las guardas originales, pegadas a la primera y última página. Para las guardas nuevas, elegí unas en papel color amarillo de 100 gr.
Montaje de tapas y lomera
Sobre la cubierta trazada se pega el cartón correspondiente a las tapas y la lomera. Se introduce en la prensa con papeles secantes. Una vez esto ha hecho su magia y el pegado es firme, se puede proceder a recortar las esquinas, las pestañas y ajustar la lomera. Para ayudarme uso mi fiel plegadera de madera endurecida al fuego.
Encarte y detalles
Las guardas se encartan sobre primera y última páginas. Le doy a la cola una mordiente de 2 mm para asegurar la solidez de la apertura. Una vez bien adheridas, les coloco unas cabezadas y el listón separador. En este caso, escogí cinta de color rojo. Una vez pegadas las guardas y antes de colocar cabezadas y listón, el bloque se refila con la guillotina y, por petición, se pueden envejecer los bordes usando tintas de té negro y café. También existe la posibilidad de decorarlos con aerógrafo.
Encuadernado
En estas imágenes vemos el bloque interno con sus cabezadas y listón, la cubierta preparada y la encuadernación ya pegada a las guardas. Aquí es donde la encuadernación con lomo flotante exige habilidad, pues el bloque hay que pegarlo ligeramente introducido en las bisagras, manteniendo los espacios con los bordes, para que la tapa no haga palanca en la bisagra al abrirse y acabe rompiéndola.
Encuadernación y pestañas
En estas imágenes se muestra el momento del pegado de la primera guarda. Una vez pegadas ambas tapas, todo va a la prensa, con secantes, hasta que puede manipularse. Luego, ayudándome de la plegadera, pego las pestañas. Aunque el modo canónico es pegar las pestañas a la tapa antes que la guarda, yo lo hago al revés. De ese modo, las pestañas abrazan la guarda y aportan mucha más solidez y resistencia a la encuadernación.
Finalizando el proceso
Aquí vemos la libreta ya encuadernada, después de pegar las pestañas. Una vez pegadas, meto el conjunto 12 horas en la prensa para asegurarme que el cartón no se curve por las tensiones de la cola al secar. Solo nos restaría colocar los esquineros metálicos después de sacar la libreta de la prensa y el proceso estaría finalizado.